El centro de nuestra vida parroquial es la Eucaristía, vivida en las celebraciones de la misa, en el culto eucarístico, y de ella participan los enfermos cuando es llevado el Santísimo Sacramento a sus casas.
Para apoyar al párroco en esta tarea y servir a sus hermanos, un grupo de fieles de la parroquia son elegidos para este ministerio y reciben la preparación adecuada para ejercerlo con profunda fe y responsabilidad.