Al finalizar la Misa de la Cena del Señor cada Jueves Santo, nuestra mirada y nuestro corazón se trasladan a un lugar especial: el Monumento.
¿Qué es el Monumento y cuál es su propósito?
El Monumento no es simplemente un altar decorado. Es el lugar donde se reserva la Eucaristía tras la celebración del Jueves Santo para que los fieles podamos adorar al Señor en un ambiente de recogimiento.
Su propósito es doble: por un lado, custodiar el Cuerpo de Cristo para la comunión del Viernes Santo (día en que no se celebra la Eucaristía); y por otro, invitarnos a acompañar a Jesús en su oración en el Huerto de los Olivos. Es el momento de velar con Él, de no dejarlo solo en el inicio de su Pasión, y de agradecerle el regalo infinito de la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio.



